El exceso de glucosa corroe la capa externa de los nervios periféricos, llamada mielina, dejando expuesto el “conducto” por el qué se transmite información eléctrica a través del cuerpo
Quienes lo han experimentado lo señalan como una sensación de hormigueo que se convierte en ardor y que suele ser incapacitante por su intensidad y frecuencia. Se trata del llamado DOLOR NEUROPATICO, el cuál se explica cómo el daño a las estructuras nerviosas qué funcionan para tener sensaciones, por ejemplo, al reconocer la temperatura de un objeto, entre otras.
La diabetes es una de las causas del dolor neuropático, pues el EXCESO DE GLUCOSA en sangre corroe la capa externa que protege a los nervios periféricos, llamada mielina, dejando expuesto por secciones el “conducto”, por el que se transmite información eléctrica a través del cuerpo.
“La glucosa desgasta la mielina hasta que deja `hoyitos’ y el impulso eléctrico no tiene protección, por eso se produce sensación como toques o descargas”.
La especialista agrega que el daño es paulatino y afecta la función de los nervios en brazos, piernas, pecho, abdomen, en vertebras (por donde se ubica la médula espinal) o al interior de la bóveda craneal. Entonces, el afectado siente calambres, sensaciones de toque eléctrico, de ardor o picazón, o de que le caminan hormigas por la piel, pudiendo llegar a entumecer o adormecer ciertas partes del cuerpo.
“En algún momento, quien padece diabetes mellitus va a presentar poli-neuropatía diabética distal dolorosa (dolor neuropático), y el tiempo en que se suscite dependerá del control que tenga de su enfermedad”. Sin embargo, muchos pacientes no saben que tienen elevados los niveles de glucosa hasta que presentan este tipo de dolencias.
El dolor en las terminaciones nerviosas puede llega a ser incapacitante para quien lo sufre; particularmente, el paciente diabético debe aprender a llevar un buen control de su peso y de su glucosa, pues de no ser así el daño se incrementará cada día.
Los medicamentos para tratar el dolor neuropático se llaman neuromoduladores, los cuales regulan la transmisión de los estímulos nerviosos en las estructuras que han sido dañadas; a este grupo de fármacos pertenecen antidepresivos y anticonvulsivos, y de éstos últimos forman parte gabapentina y pregabalina, los cuales no tienen tantos efectos secundarios tan severos como otros.
además de administrar anticonvulsivos puede recomendarse algún antidepresivo para tratar de dar una mejor condición al paciente, pero hay casos extremos en que el dolor no cede y debe prescribirse un analgésico de la categoría opioide. “Cabe mencionar que para atender dolor neuropático, los analgésicos comunes como diclofenaco, paracetamol, aspirina, ibuprofeno, naproxeno y otros, no sirven porque no hay un problema inflamatorio, sino es un daño a la estructura nerviosa”.
Es importante dejar claro que cuando se reconoce que hay daño a las terminaciones nerviosas, el tratamiento debe ser conjunto, es decir, por una parte un médico que controle el comportamiento metabólico del enfermo de diabetes y por otra quien sepa manejar al dolor, porque nadie debe vivir con él. El paciente diabético debe brindar atención a señales como calambres, ardor, sensación de descargas eléctricas o de quemazón en pies y manos, así como adormecimiento. “La diabetes también afecta los vasos pequeños, de ahí que se deban cuidar las uñas y ante los cambios de coloración en la piel acudir al médico de inmediato. El afectado debe aceptar su enfermedad y tomar medidas al respecto, no se deben tomar las cosas a la ligera”.
FUENTE DE INFORMACION :
algóloga (especialista médico en el tratamiento del dolor) Rocío Guillén Núñez, jefe del Servicio de la Unidad de Soporte Paliativo y Dolor en Oncología, del Instituto Nacional de Cancerología.

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